Murmuros, corridas,
el golpe en la puerta, llegó la fuerza policial
-Matador, los Fabulosos Cadillacs
La presión que ejercían los líquidos provenientes de su estómago al aglomerarse en su garganta terminó por despertarlo. Rápidamente se volteó, pasando de estar sentado contra la pared a estar arrodillado frente a ella, vomitó dejando salir , al mismo tiempo, un pasoso olor a pisco. Volvió a sentarse contra la pared y respiró un par de veces recuperando el sentido de su cuerpo. Notó que se le pegaba la polera al vientre, que estaba cubierto por un líquido espeso y pegajoso. De una mirada pudo comprobar que era sangre.Se levantó con la misma expresión ridícula que utilizan los actores, cuando, en alguna mala película, despiertan en un lugar desconocido o un sótano rodeados de sangre.
Volvió a utilizar la pared como soporte, esta vez cerrando los ojos y respirando profundamente para sentir cada centímetro cuadrado de piel, buscando un corte o algo que explicara la mancha roja que tenía en el estómago.
No percibió nada extraño, nada que le molestase o doliese, incluso tras el susto que había pasado se sentía casi completamente sobrio, ya podía abrir los ojos sin que todo le diera vueltas, echó un vistazo analizando el lugar en que se encontraba, era la casa de Marcos, reconoció el juego de living, formado por dos sillones individuales y uno que les triplicaba el tamaño, conjugados con una mesa de centro sobre la que jugaban cachos en las reuniones sociales. Un par de imágenes lo azotaron al ver una botella de pisco:
«-Rubén culiao no seai mina, sírvete más -me dijo Marcos- sino voy a terminar curándome solo.»
Se extrañó, Marcos nunca obligaba a nadie a tomar, de hecho estaba en contra de eso.
Sobre la mesa aún estaba el Capel, que no pudieron acabar. Volvió su atención hacia la ventana, era de noche, a través de las cortinas sólo entraba la naranja luz de un foco tiñendo la tela de color blanco. Pero esto no era lo único que la teñía, las hendiduras verticales que venían de los dobleces superiores de la cortina eran atravesadas por cuatro líneas irregulares de color rojo, que corrían paralelamente por todo el ancho de la cortina, juntándose al final para caer y apoyarse en el brazo del sillón grande ubicado de espaldas a la ventana. Siguió el recorrido rojizo, éste terminaba sobre la mesa de centro en la huella de una palma. Miró sus manos, estaban cubiertas de sangre pero no podía recordar si las tenía así antes de tocarse el vientre.
Al lado de la palma, que parecía un graffitti en una cueva prehistórica, había una Coca-Cola de un litro y medio, a medio llenar; un vaso quebrado y otro con un resquicio de hielo flotando sobre un piscola sin terminar. Al lado el Capel y un par de latas vacías de cerveza. Una había servido de cenicero, sobre ella se posaba una colilla teñida en rojo.
«-Hueón, tenís un cenicero por ahí -le dije.
-No, en esta puta casa nadie fuma -me respondió Marcos, algo agrio, casi con desdén.
-Será nomás -dije, tomándome al seco una de las latas que yo había ido a comprar hace un rato mientras Marcos tomaba una ducha-. Listo tenemos cenicero -dije riendo.
-Bacán -respondió, cortante otra vez Caminaba nervioso, tomaba rápido una piscola que casi no tenía coca.»
¿Marcos tratándolo así?, desde pendejos que eran amigos y nunca habían tenido ningún drama, ni siquiera con las minas, incluso una vez ambos se enamoraron perdidamente de una mujer y se habían hecho a un lado sin haber hablado nunca del tema. Ni siquiera cuando el comenzó a salir con su hermana Marcos había puesto rollos.
Sólo recién se dio cuenta de que el equipo de música todavía estaba reproduciendo alguna banda de folk de la que gustaba Marcos. Avanzó hacia el equipo para apagarlo, le dolía la cabeza y la música no lo ayudaba, camino hacia el equipo pasó a patear algo, el ruido metálico que hizo el objeto pateado contra la mesa lo entumeció. Miró al objeto en cuestión, era la pistola del viejo del Marcos.
Seguía absorto observando la pistola cuando vio un hilo de sangre acercándose a ésta desde atrás de un sillón. Avanzó con la vista, río arriba por el hilo de color vino. Terminaba en un charco que rodeaba a un cadáver del que sólo se veían los pies.
No se atrevió a avanzar, retrocedió sentándose en el sillón individual que estaba frente al otro sillón análogo. Desde ahí no podía ver ninguna parte del cadáver. A su izquierda en el sillón grande encontró una cajetilla de Viceroy. Prendió un cigarro con un encendedor que se encontraba dentro de la cajetilla. Aspiró profundamente mirando los residuos de carrete sobre la mesa, en suelo había un vaso roto. Oyó de nuevo cuando el vaso se quebró.
«-Chucha, sorry perro -dije.
-¡Puta la hueá! -respondió Marcos.
-¡¿Qué te pasa hueón?! -le pregunté, ya alterado con su actitud.
-¿Que qué me pasa?, y preguntai' hueón.
-Qué mierda pasa po', hueón.
-¿Sabís, que pillé mientras me duchaba en el baño? El diario de la Violeta.
-Puta que erís metío hueón, en todo caso qué mierda te molesta tanto que tengamos sexo... -dije, sin alcanzar a terminar.
-Me molesta po' hueón.
-... si los dos tenemos 18, es la hueá más...
-Que la dejaste embarazada po' hueón, esa mierda me molesta.
-¡¿Ah?!
-¿Cómo podís ser tan maricón Rubén hueón?
-Hueón si no me dijo nada, cómo queriai que haga algo, yo aperr...
-Ya abortó hueón, y casi se mata por vos.
-Y me culpai' a mí, si no me dijo nada, yo nunca la hubiera deja...
-Claro que te culpo -dijo sacando la pistola de su viejo, escondida en un cajón-. A vos te culpo -sentenció.»
Un grupo de carabineros bota la puerta.
-Alto ahí.
-¡No pasó nada, no pasó nada, yo no le hice nada!
-No se mueva
-¡Me disparó, y le dio al sillón, y lloró y me pidió perdón!
-Ponga las manos sobre la mesa.
-¡Me disparó y nos abrazamos, y fumamos un cigarro, yo luego no hice nada, falló y nos abrazamos! ¡No lo maté! ¡Le dio al sillón y fumamos un cigarro! ¡Lo abracé no lo maté!
Un carabinero lo agarró torciéndole las manos tras la espalda y tirándolo sobre la mesa, en dirección al sillón de enfrente. No había ninguna marca de bala, sino sangre, una gran mancha roja.
Lo subieron a la patrulla. En el espejo retrovisor pudo ver los ojos de Marcos, llorosos.

interesante
ResponderSuprimirme gusto... y mucho
ResponderSuprimiresta filete
ResponderSuprimirmucha sangre, you know what i mean.
ResponderSuprimirQuede.... sorprendida, pese al alcohol xd esta muy bueno. (f)
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